lunes, 15 de octubre de 2007

Barbara Kruger

Barbara Kruger: You are not yourself
Sara Rivera

"Your gaze hits the side of my face": esa mirada es masculina, y lo que golpea es un rostro de mujer. Con sólo una imagen y ocho palabras Barbara Kruger es capaz de dar una patada a siglos de dominación del hombre-sujeto hacia la mujer-objeto a partir del proceso de visión, sin olvidarse de darle un repaso al concepto tradicional de arte basado en el binomio genio-obra maestra.

En este caso ha escogido la imagen de una mujer que nos remite directamente nada menos que a la tradición griega, perfectamente reconocible en nuestra cultura occidental, para deconstruir su significado clásico. Ese es el método, Kruger adopta un estereotipo que nos seduce para añadirle un texto que invierte el mensaje que habíamos asumido en un primer momento. La belleza de la imagen es interrumpida por esas palabras que, como indican autoras como Kate Linker aluden al "Efecto Medusa" descrito por Craig Owens: en la sociedad patriarcal la mirada ejerce un papel controlador que ha "petrificado" y objetualizado a la mujer. Crítica por tanto al proceso visual en sí, cuestiona la relación entre el observador y la obra, y según ella misma explica establece el deseo de "dar la bienvenida al espectador femenino dentro del público masculino" (1).

Barbara Kruger consiguió su estilo maduro a partir de 1981. A partir de ese año produce esas características fotografías en blanco y negro combinadas con textos lapidarios. Si bien el género es uno de los principales enfoques de la artista, también lo político y lo social en sentido más amplio se resienten de sus sacudidas. Esto es así porque su obra artística deriva de una evolución cuyo momento clave ocurre en 1976, cuando se traslada a California para replantearse su propio papel en el mundo del arte. Durante un año interrumpió su actividad para dedicarse a investigar su conexión con todo lo que le rodea, y fue entonces cuando recibe la influencia de Foucault, Roland Barthes, Julia Kristeva y Jacques Lacan. Al igual que Foucault, Kruger concibe un sujeto construido por las fuerzas sociales; son las redes de relaciones, la posición de unos sujetos respecto a los otros los que definen al individuo. Si para Barthes ese "poder" se ejerce a través del lenguaje, para Kruger se impone a través de la imagen, como ella define, su obra estudia "the panorama of social relations mediated by images" (2). Ella sostiene que la sociedad está controlada por los códigos dictados por los medios de comunicación, hasta el punto de que las experiencias vividas en ocasiones se reducen a la imitación de aquellos clichés asentados en nuestra memoria.



Su obra parte por tanto del estereotipo. Para implicar al observador y despertarlo, nos hace conscientes del "tipo" que hemos aceptado a partir de la visión y el efecto dominante que ejerce en nuestra cultura para pedirnos una reacción. Si lo consigue es gracias al dominio del mundo de la imagen adquirido durante sus primeros trabajos como diseñadora gráfica, que ella considera su mayor influencia. Durante este periodo aprendió la manera de captar la atención del observador con un mínimo de signos, posteriormente sólo tenía que manipularlos en sentido inverso y añadirle un texto contundente. La obra "You are not yourself" es paradigmática de su forma de trabajo; una imagen tomada del cine y fragmentada nos recuerda con un texto radical la falta de unidad de nuestra identidad, nos cuestiona interpelándonos directamente a través de ese "you".

El hecho de que las imágenes sean reproducidas y no originales busca evidenciar su rechazo hacia las convenciones culturales en cuanto a la producción y a la recepción del proceso artístico. Al utilizar imágenes de los media elimina "la mano del genio" en el proceso de la creación, y al difundirlas en muchos casos en carteles, portadas de libros y todo tipo de soportes elimina también al museo y la galería. "You invest the divinity of the masterpiece"... no se puede hablar más claro.



El espectador de la obra de arte tampoco es universal. A través de los pronombres personales sitúa al observador en lo concreto, le otorga el género y la raza que le corresponden, en contra de presuponer la mirada masculina impuesta hasta entonces.

Barbara Kruger es especialmente activa en el ámbito del género. A finales de los años ´70 se asoció con un grupo de artistas donde figuraban Cindy Sherman, Sherrie Levine o Richard Prince entre otros, ocupados en la influencia de los signos en la sociedad, haciendo especial énfasis en las imágenes de la mujer. Las tesis de Freud y Lacan eran utilizadas por este movimiento feminista para explicar cómo la mirada establecía las distancias y convertía a la mujer en un ser pasivo. En obras como "We have received orders not to move" Kruger utiliza imágenes de los hombres para denunciar su control a través de la visión e invocar al espectador/a a romper su inmovilidad. El estereotipo es la forma fundamental de sumisión en el orden patriarcal, ella incita la capacidad de transformación social de forma casi violenta.

"Your body is a battleground", diseñado para apoyar el derecho al aborto, conjuga esa preocupación por la construcción de la identidad femenina con la temática que dominará su obra en los años siguientes. Por un lado denuncia la búsqueda de la mujer de "ser completa" tal y como la mentalidad patriarcal lo impone, por otro reclama el derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, un cuerpo real y vivido. Su obra de los últimos años adquirirá alusiones a los demás sentidos, buscando la relación con cuerpos concretos.

La construcción de las identidades es denunciada por Kruger también desde una crítica al consumismo. El consumo lo concibe como garantía del poder masculino, ya que pertenece al ámbito de los signos puesto que promete una perfecta inserción en las normas sociales. A partir de 1984 confronta esta idea desde fuera y desde dentro: no sólo ha ironizado sobre ese poder con obras como "Buy me, I´ll change your life" o "I shop, therefore I am" manipulando las reglas de la publicidad, sino que ella misma se ha introducido en el sistema diseñando posters, bolsas, camisetas... explosionando el sistema desde su misma raíz. Se ha relacionado su aspecto comercial con Wharhol, pero Kruger aporta un nuevo enfoque a la crítica: "And what about art? It can be defined as the ability, through visual, verbal, gestural and musical means, to objectify one´s experience of the world: to show and tell, through a kind of eloquent shorthand, how it feels to be alive. And of course a work of art can also be a potential commodity, a vessel of financial speculation and exchange. But doesn´t so-called popular culture have the ability to do something of the same things: to encapsulate in a gesture, a laugh, a terrific melodic hook, a powerful narrative, the same tenuously evocative moments, the same fugitive visions? (3)

El consumo sustenta esa pasividad fundamentada en los estereotipos, que también llegan a inundar el ámbito del arte, y que Barbara Kruger quiere denunciar. Desde lo político a lo social, de lo económico a lo artístico y a la inversa, del género al signo, todos los temas son cuestionados en su obra, desde el lenguaje y la imagen masculinos nos requiere a todos los que somos "otro" y advierte: "Your comfort is my silence", mira o rechaza mi obra, pero no permanezcas indiferente.

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(1) "Love for sale. The words and pictures of Barbara Kruger." Kate Linker, 1990.

(2) "Love for sale. The words and pictures of Barbara Kruger." Kate Linker, 1990.

(3) "Thinking of you Barbara Kruger". VV.AA. The Massachusetts Institute of Technology Press and The Museum of Contemporary Art, Los Ángeles. 1999.


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