martes, 23 de octubre de 2007

George Maciunas y Fluxus

http://www.uclm.es/artesonoro/maciunas/index.html

ARTE

Para justificar el estatus elitista, profesional y parasitario del artista en la sociedad, debe demostrar la indispensabilidad y exclusividad del artista, debe demostrar la dependencia del público con respecto a él, debe demostrar que nadie más que el artista puede hacer arte.

Por lo tanto, el arte debe parecer complejo, pretensioso, profundo, serio, intelectual, inspirado, habilidoso, significativo, teatraal.

Debe parecer calculable como una mercancía, de modo que le proporcione un ingreso al artista.

Para elevar su valor (el ingreso del artista y la ganancia de sus patrocinadores), el arte se hace para que parezca raro, de cantidad limitada y por lo tanto obtenible y accesible sólo para la élite social y las instituciones.

FLUXUS ARTE-DIVERSIÓN

Para establecer el estatus no profesional del artista en la sociedad, debe demostrar la dispensabilidad e inclusividad del artista, debe demostrar la autosuficiencia del público, debe demostrar que todo puede ser arte y cualquiera puede hacerlo.

Por lo tanto, el arte-diversión debe ser simple, divertido, no pretencioso, preocupado por las insignificancias, que no requiera habilidades o ensayos interminables, que no tenga valor ni institucional ni como mercancía.

El valor del arte-diversión debe reducirse haciéndolo ilimitado, producido en masa, obtenible por todos y eventualmente producido por todos.

El arte-diversión fluxus es la retaguardia sin ninguna pretensión impulso de participar en la competencia de “llegar a otro nivel” con la vanguardia. Apela por las cualidades monoestructurales y no teatrales del evento natural simple, un juego o una broma. Es la fusión del Vaudeville de Spike Jones, la broma, los juegos de niños y Duchamp.

Manifesto on Art / Fluxus Art Amusement by George Maciunas, 1965.(Traducción: A. Espinoza)

El cambio de la forma y el proceso en el arte (George Brecht y Fluxus)

(George Brecht, "Chair Event (from 'Water Yam')

El MACBA presenta una retrospectiva de la obra de George Brecht, uno de los creadores del happening y autor de una de las reflexiones más lúcidas sobre la forma y el proceso creativo en el arte. Que llevó a la práctica con su obra.

En 1957, en New Jersey y en el ocaso del reinado del expresionismo abstracto –dedicado ya al manierismo y la dispersión de su cuerpo de guardia- se publica el Manifiesto ‘Proyecto en múltiples dimensiones’, suscrito por George Brecht (1926), Allan Kaprow (1927-2006), inventor del happening y Robert Watts. En él dicen, según reseña Angela Molina en Babelia de hoy: "En las artes, nos alcanza un sentimiento general de pérdida de las formas cerradas, estrictas y objetivas en favor de otras más íntimas, azarosas y abiertas, que apuntan a formatos accidentales, eternamente cambiantes y sin límites. En el campo de la música, se ha dirigido al uso de lo que en un tiempo se consideraba ruido; en la pintura y la escultura, a materiales que proceden de la industria y el cesto de los papeles: en la danza, hacia movimientos que no son 'gráciles', aunque proceden de la acción humana. Existe una gradual apertura de las posibilidades de la imaginación, y las personas creativas están abarcando en sus trabajos algo que nunca ha sido considerado arte".

Diez años después, en Turín, surgiría el arte povera, reacción limitada a una rebelión contra la convención estética del objeto del arte, contra ‘lo bello’, a través de la utilización de materiales de desecho. Su vindicación de la valorización de estos materiales lo es de su capacidad estética y en ella radica una de sus contradicciones, demostrada por su rápida consagración museística. Sin embargo, su llamada de atención hacia las cualidades artísticas de los objetos cotidianos –ya puesta en evidencia por Duchamp con su orinal- tuvo la virtud de desmitificar al autor de la obra de arte. Cambio el foco del objeto al proceso de generación de la obra de arte, pero no fue suficiente para subvertir ésta.

Este resaltar lo cotidiano como pauta valorativa del arte que rompe la secuencia estanca autor-objeto-museo-espectador, es un nexo entre ambas vanguardias. George Brecht y el arte povera, como después otros movimientos, comparten que “la obra no era un objeto, sino un instrumento”.

La variedad de manifestaciones (‘soportes’) se concretaría a partir de 1960 en la corriente Fluxus (flujo, movimiento, bautizado por George Maciunas en 1960 como título de una revista), especialmente en su manifestación musical. "Lo más importante de Fluxus es que nadie sabe lo que es. Cuando menos, debe producir algo que los expertos no entienden. Yo veo Fluxus allí donde yo también puedo entrar", dice Robert Watts. Y George Brecht explica: "En Fluxus no se ha dado nunca ni siquiera la menor tentativa de alcanzar un acuerdo respecto a fines o métodos; simplemente se han aliado personas individuales, que tenían en común algo innombrable, para publicar y presentar sus trabajos. Quizás este Algo en común es su sentimiento de que los límites del arte están fijados mucho más allá de lo que habitualmente parece, para lo que el arte y los límites determinados, establecidos desde hace tiempo, ya no sirven de mucha ayuda".

René Block, en su conferencia sobre “Música fluxus: el acontecimiento cotidiano”, pronunciada en 1994 con ocasión de la exposición "En el espíritu de Fluxus", dice que “Fluxus no es ningún movimiento artístico, sino una actitud espiritual, no un grupo de artistas confabulados, sino una extremadamente laxa vinculación de solitarios y outsiders que, apartados del mercado del arte, reflexionaban sobre las formas de conducta y de configuración que hoy designaríamos absolutamente como arte.” Angela Molina dice en su reportaje sobre la retrospectiva de Brecht en el MACBA que “La esencia última de la provocación brechtiana era que el visitante se preguntara qué está haciendo ese objeto ahí.”

Demasiado ceñida a la rebelión duchampiana, otra vez. La innovación –en arte, provocación tiene un significado rápidamente asociable a vanguardia, es decir, a movimiento en vías de consagrase como convencional- brechtiana era más bien que el espectador se preguntara qué hacía él allí, quién era sujeto, objeto y autor de la interpretación, con los elementos del relato aristotélico planeando: personajes (u objetos), tiempo y ambientes (sucesivos, que tejen el discurso) Que se manifiestan especialmente en las composiciones musicales de Fluxus, en particular esta de Brecht, la cual refleja con más autenticidad la fuerza de la intención original del movimiento (que también lo fue, René):

(Douglas College, New Brunswich, 1963. Intérprete: George Brecht)

MÚSICA GOTEANDO (1959) Para solista o varios intérpretes. Una fuente de agua que gotee y un recipiente vacío se coloca de modo que el agua caiga en el recipiente.

MÚSICA GOTEANDO, SEGUNDA VERSION
Goteando.

MÚSICA GOTEANDO, VERSION FLUX I
El primer intéprete desde una escalera alta echa agua desde una vasija muy lentamente al vientre de una corneta francesa o tuba mantenido en posición de ser tocado por un segundo intérprete de pie en el suelo.

("Fluxus. Internationale Festpiele Neuester Musik". Städtischen Museum, Wiesbaden, 1962. Intervienen: Alison Knowles, Nam June Paik, George Maciunas y Ben Patterson)

CONCIERTO PARA ORQUESTA (1962)

VERSION FLUX I
Los miembros de la orquesta intercambian sus instrumentos.

VERSION FLUX II
Los miembros de la orquesta intercambian sus partituras.

VERSION FLUX III
La orquesta se divide en dos equipos, vientos y cuerdas, colocados en filas separadas. Los intrumentos de viento deben prepararse para arrojar guisantes. Esto puede realizarse colocando un largo tubo en los instrumentos de viento. Los intrumentos de cuerda se estiran con las bandas de goma o hondas que se emplean para arrojar proyectiles de papel. Los intérpretes deben golpear a un intérprete del equipo opuesto con un proyectil. Un intérprete golpeado tres veces debe salir. Se intercambian proyectiles hasta que todos se agotan. El director actua como árbitro.

Arte: El enorme campo experimental de Fluxus

Lunes 8 de Agosto de 2005

Por Ilona Goyeneche, El Mercurio en Internet

SANTIAGO.- Todo se puede esperar de la exposición "Una larga historia con muchos nudos. Fluxus en Alemania, 1962 – 1994" que se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo. Y que todo valía a la hora de hacer arte si se era parte de Fluxus, un pequeño movimiento vanguardista que nación en los años ’60 con George Maciunas. La idea era justamente esa. Ampliar el concepto de creación, extender los horizontes de la creatividad y no encasillar nada. Con esa filosofía se crearon obras, en su mayoría performances y happenings, que inicialmente desconcertaron a la sociedad.

Aunque Fluxus nación en EE.UU. su primera gran presentación en público fue en Wiesbaden, Alemania con la exhibición "Fluxus Internationale Festspiele" en 1962. Un festival donde la música jugó un rol preponderante, pero no en el sentido que se conoce tradicionalmente. Para esta ocasión se incluyeron todo tipo de aditivos como bailes, actos, secuencias inconexas, alimentos perecibles o agua que terminaron desarticulando el concepto de composición, y por qué no decirlo, al público.

Según explica el curador de la muestra, Peter Kloser, "Fluxus nunca se presentó como un grupo que iba en contra de algo o político. Más bien buscaban ampliar el sentido de las cosas formando un enrome campo de experimentación. Lo que no significó que en su momento fue un escándalo para el público. La gente pensaba que estaban locos". Kloser destaca de esta corriente artística que "fue un movimiento que creó un puente entre varias expresiones artísticas como, por ejemplo, el dibujo, la música, escultura, etc.".

En esta ocasión se podrá ver en el MAC obras de veintiocho artistas. Entre los representantes más conocidos de Fluxus se encuentra John Cage, Joseph Beuys y Nam June Paik. "Esta muestra y sus obras está conformada de tal forma que el publicó puede ver las diferentes obras y expresiones que nacieron dentro del llamado movimiento artístico Fluxus. Muchos de ellos fueron una bases sobre la cual cada artista creaba individualmente nuevos trabajos", agrega Kloser.

Las características de las preformases u obras de Fluxus tienen directa relación con el significado mismo del movimiento que hace alusión a algo que fluye, continúa hacia delante, va cambiando y evolucionando. Lo mismo pasa con los actos de esta corriente artística. Nunca se sabía como iban a terminar, eran irrepetibles y únicos.

Si Fluxus se asocia a movilidad, cambio y a que todas las obras son únicas e irrepetibles, ¿cómo es posible montar una exposición de este movimiento?
Las obras que se podrán apreciar en esta muestra no son cosas estáticas como un paisaje pintado, por ejemplo. Son más bien proposiciones que generan alguna reacción en el público. La idea es que el espectador siga desarrollando la obra con su pensamiento. Fluxus no deja el espectador pasivo si no que lo obliga a ser activo. Además sí hay algunas obras que son interactivas.

Fluxus fue una corriente con artistas de EE.UU, Europa e incluso Oriente. ¿Por qué esta muestra sólo hace referencia a Alemania?
Es que Alemania fue muy importante para Fluxus en varios aspectos. Primero que nada, todo empezó en Wiesbaden. La mayoría de los artistas aún residen en este país y, finalmente, muchos coleccionistas de obras de Fluxus viven en Alemania. Así pasó a ser en todos los sentidos una base muy fuerte para este movimiento. Por otra parte en los primeros años de Fluxus los museos de grandes ciudades como Berlín, Munich o Hamburgo estaban más interesados en el arte americano o arte entendido en el sentido más estricto de la palabra. Fluxus ya era demasiado experimental. Sin embargo, las galerías y museos de ciudades más pequeñas, que no tenían el presupuesto para financiar una de las exposiciones tradicionales, igual buscaban algo interesante que mostrar. Esa fue la oportunidad de Fluxus.

¿Cómo se llegó a formar el grupo de artistas de Fluxus?
George Maciunas fue el impulsor y organizador de este movimiento, buscando crear una suerte de red global. Había de todo. Un químico, economistas, músicos, poetas, profesores, etc. Eso llevó a que todo se haya ramificado bastante haciendo bien difícil su clasificación. Pero muchos de los que en algún momento participaron en los actos de esta corriente artística no la tomaban realmente como algo serio y duradero. De esa manera nunca se formó una corriente artística conocida mundialmente, y por eso se puede decir que Fluxus murió cuando Maciunas murió.

Con lo heterogéneo que fue Fluxus, ¿qué tenían los artistas en común?
Que todas sus obras trataba algo así como la no-estética. Los unía el hecho de haber asistidos a la clase de John Cage o a los actos de George Maciunas. O llegaron por uno u otro conocido, o a través de un contacto. Así se fue formando este grupo y por eso también fue bastante pequeño.

¿Qué cambios introdujo Fluxus al concepto de música?
Que va más allá de las notas. John Cage innovó al ampliar la idea de música. Es decir, ya no se trataba solamente de sonidos y notas, si no que también de movimiento, performance y otros elementos que se incorporaban. Lo que él componía eran todas las circunstancias que debían pasar alrededor y durante la presentación. Aunque John Cage nunca fue parte de Fluxus sí fue una suerte de padre que introdujo esta nueva idea de composición musical. Esa que permitía mezclar muchas cosas y tipos de arte.

¿Qué se podía esperar de una de esas composiciones?
Por ejemplo, una de sus composiciones más radicales se llama “4:33 minutos” y consistía en que un músico se sentaba frente a un piano y cerraba la tapa del teclado. Ahí se quedaba, quieto y sin tocar una nota, durante 4 minutos y 33 segundos. La música consistía entonces en ese silencio y la imposibilidad de éste ya que siempre se iba a escuchar algo. Alguien del público que se movía, otro tosía, los ruidos externos a la sala, etc.

Es decir, las obras no tenían ni un límite.
Claro, eran muy variadas. Una obra de George Brecha, por ejemplo, se llama Exit. Se trata del sólo echo de abandonar una sala. Algo que hacemos miles de veces al día sin darnos cuenta. Si lo piensas, es una obra que la puede hacer cualquiera y que siempre se puede repetir. Pero nunca a va a ser igual. Eso es muy característico de Fluxus. Rescata muchas cosas del diario vivir dándoles un sentido nuevo. Y, sin embargo, se hacían también happenings y preformances gigantescos y pirotécnicos.

¿Cuál es el legado de Fluxus?
Lo que logró es liberar a muchos artistas. Lo interesante es que si te pones a buscar en la actualidad en los ámbitos más diversos encontrarás alguna influencia de Fluxus. Pero como la mayoría de los artistas no se hicieron famosos esta corriente pasó más o menos desapercibida. Eso sí, actualmente se ha revaluado por varias razones. Una de ellas es el hecho de que muchos de los artistas se están muriendo. Así son las leyes del mercado, ¡¿no?!







1 comentario:

ROMPENIEBLAS dijo...

Muy bueno el artículo!