martes, 23 de octubre de 2007

Wolf Vostell

Tabula Rasa Jul. 2000

Vostell (Leverkusen, 1932-Berlín 1998) era, como el mismo se denominaba, un "ingeniero de la vida" con un concepto estético común por el cual el arte era igual a la vida y la vida era arte.

Su obra recibió influencias como puedan ser la estética del fragmento, los ruidos de los futuristas, la veladas dadas del Cabaret Voltaire de Zurich, pasando por la estética del desecho de Schwitters, el surrealismo de André Breton, o los objetos comunes extraídos de su contexto y convertidos en símbolos de Marcel Duchamp.

Temas como la violencia, el consumismo, el racismo o las catástrofes -accidentes de avión y coche sobretodo- influyeron en la creación de sus obras y en la técnica del decollage y el fotomontaje.

La creatividad verdadera no admite falsificaciones; la política sí.

La técnica del de-coll/age consistía en despegar objetos de us sitio, ya sean carteles o objetos de desecho, con el fin de conformar una pieza con un significado propio. Tras terminar la exposición, invitaba a la gente a que destrozaran, deterioran y rasgaran todos los carteles y obras, con el único fin de grabar los sonidos que se producían.

En su obra fue pionero de manifestaciones artísticas como el happening, fluxus o vídeo art. El happening el mismo lo definía como una "acción humana artística" llena de libertad y desinhibición. En este aspecto hay que destacar el happening desastre de Berlín (1972), que mostraba dentro de un vagón de tren a una mujer desnuda con una cuña de hormigón tapando su sexo. Esta obra la denominó "Bloqueo vaginal".

Al igual que el letón Miciunas y que Paik, Vostell realizaba lo que él llamaba las acciones fluxus, que eran obras realizadas con ruido y música ante un público espectador, en donde el límite entre arte, literatura y teatro desaparece rechazando así la diferencia entre vida y aire. No era un arte estático sino accionista como por ejemplo hacer ruido a base de frotamiento, romper bombillas con micrófonos de contacto puestos, o someter a un público impasible a 12 minutos debajo de los reactores de un avión generando ruido. Fluxus era una actitud muy radical.

Otra técnica de este grandioso artista fue el betonnage, o lo que es lo mismo, el aprisionamiento de objetos con hormigón. Empezó en 1969 cubriendo un libro, continuó en las calles de Colonia cubriendo un coche con hormigón delante de una galería de arte y denominando a su conjunto "Circulación Bloqueada".

Lo que Vostell intentaba visualizar con sus propuestas, era la destrucción como forma de dominio absoluto, dándole un mensaje crítico y subliminal de la imperfección humana. También proponía con toda intención el aspecto negativo para orientar la conciencia de lo demás a lo positivo.

A Vostell le gustaba experimentar con sus obras, las cuales exponía no solo en galerías o museos, sino en las calles y en pueblos pequeños. A pesar de haber expuesto en los mejores museos del mundo, su museo se encuentra en España, en un pequeño pueblo extremeño llamado Malpartida, en Cáceres, del cual es oriunda su esposa.

Desde aquí recomendaros que lo visitéis, ya que allí se encuentra gran parte del inmenso legado que nos ha dejado uno de los mayores genios de siglo XX.

Para conocer más sobre Vostell y su obra: http://wolfvvostell.search-artnet.com/

Tabula Rasa - Centro de Ruido


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VOSTELL Ó EL APRENDIZAJE DE PARES ASOCIADOS

Fátima García

Hoy quiero practicar con vosotros eso que llaman “Memoria Reconstructiva”, un recuerdo implicado por el hecho de transmitiros la información de una experiencia pasada, confiando en que este juego pleno de señales pueda devolvernos parte de un pasado que si no vivido, si nos sirva de aprendizaje a través de la distorsión de la verdad más objetiva al antojo de nuestros propios recuerdos, experiencias, anhelos e impulsos.

Si bien no estuve en su momento, si he querido reconstruir lo que hubiera deseado presenciar y os invito, a quienes pudierais hablarnos de la verdad vivida, juguéis con nosotros a reconstruirla.

Mi experiencia se basa en un encuentro en Malpartida, Cáceres, con la esencia del arte, en un espacio reservado inicialmente a un lavadero de lanas y actualmente también transformado a través de este recuerdo en un museo, en el templo de las musas, de las diosas de la memoria que en esta ocasión sirven al arte y la reflexión.

La presencia en nuestra mente de una idea trae, como consecuencia otras ideas y a su vez estas nos trasladan a otras muchas. Cuando traspasé la puerta del Museo Wolf Vostell, en Malpartida, no sabía que me esperaba un viaje fantástico a través de la memoria guiada por la conciencia de un pensamiento científico, del razonamiento ligado a lo comparativo y sólo a vosotros y a mi misma nos queda negar o afirmar la evidencia de la razón humana.

Un hombre y un artista, un hombre primero. Wolf Vostell, uno de los artistas más conceptuales, nos plantea la necesidad de delimitar la actitud del creador y el espectador ante una misma obra, haciendo el creador partícipe directamente al espectador en la misma. El poder de acción, de esta forma cobra nuevo impulso, haciéndose acreedor de la transformación del conocimiento hasta límites insospechados. El arte se transforma así en una reflexión sobre el pasado como entendimiento para nuevas propuestas y de esta manera, lo que en un principio pudiera parecernos insignificante opere sobre nuestras mentes para inventar y reinventarnos a nosotros mismos. En palabras de Vostell : “Arte es Vida, Vida es Arte”.

Lo que más me impactó del museo es “la obra más importante” en palabras de Vostell: una puerta, ese tránsito de lo artificial a lo natural, entre la ruta de la acción intuitiva a la ruta de la acción intencionada o viceversa, en un mismo eje temático que sólo nosotros debemos saber interpretar. A través de esa puerta y desde el interior del museo aprendemos a cimentar la ambición de Vostell, como mediador entre el materialismo y las ideologías más existenciales, en un afán de replanteamiento de nuevas actitudes. Desde un embalse construido del aprovechamiento del curso fluvial, accedemos a la contemplación del desenlace de dos erosiones: Los Barruecos, por un lado, formas caprichosas resultantes de una extrusión plutónica que invaden los bolos graníticos sobre los que anidan una de las mayores colonias de cigüeña blanca, por otra la invasión erosiva de la actividad humana sobre el entorno que lo transforma y modifica en su fauna y flora.

Fue esta contemplación lo que me invitó a viajar con Ícaro y Tanit hasta Ibiza y Formentera en un puente-enlace entre Cáceres y Baleares a través de la aventura de la creación artística.

Ícaro y Tanit fue la propuesta de intervención de Vostell como parte de un proyecto, “FARS 93”, previsto como espectáculo visual y un intento por parte de los ayuntamientos de Ibiza y Formentera de abrir nuevas vías de afluencia de visitantes a las islas. El proyecto de exposición al aire libre, contaba con el apoyo de “Sa Nostra” Caixa de Baleares, el Consejo Insular de Las Pitiusas, el Ministerio de Obras Públicas y la Universidad de las Islas Baleares.


El Faro de Mola sería el destino del montaje de Vostell, la fisonomía del faro de Botafoc se transformaría con “Llumener Parablic Light House” de Antoni Miralda que recordaría a “la boda” de la estatua barcelonesa de Colón con la Libertad neoyorquina en un intento de acto simbólico de unión, por su parte, Joseph Guinovart trabajaría la imagen del faro de Els Penjats y el aragonés Leopoldo Irriguible se encargaría del montaje plástico del faro D´en Pou.

La inauguración se realizaría en el verano de 1993 y el montaje duraría toda la temporada estival para finalizar en octubre. Paralelamente a la exposición y con el patrocinio de la Universidad de Baleares se realizarían simposios en torno a los faros y sus referentes literarios, destacando sus aspectos lúdicos y oníricos. Lo completarían exposiciones de fotografía y pintura relativas a los faros.

Antonio Colinas, novelista y poeta, en su afirmación de un vínculo entre nuestro propio cuerpo y la naturaleza en una búsqueda de identificación entre la parte y el todo, la existencia humana está traspasada por una sensación de infinitud, sensación que se pone en relieve a través de nuestra contemplación de los espacios donde el ser humano existe, desde nuestro interior. En “Faros de un tiempo nuevo” nos acerca al mar como uno de esos espacios que nos conduce hacia ese sentido de trascendencia e infinitud.

Antonio Colinas nos invita a abordar el proyecto “FARS” desde esta perspectiva de los faros como símbolos de esa llamada hacia un sentido de eternidad. En este aspecto, el proyecto de Vostell, Ícaro y Tanit, no podría ser más acertado. En el Museo Vostell Malpartida, podemos apreciar distintos enfoques del proyecto en varias maquetas destinadas al mismo, un proyecto ubicado en el faro de La Mola, en Formentera, que en tiempos formaría una isla única con Ibiza, ahora, Islas Pitiusas.

Vostell utiliza la mitología griega y cartaginesa, creadas ambas en un afán de organizar a través de acontecimientos en los que el hombre es partícipe directo en el ciclo de la vida desde su condición humana. El culto a Tanit, Astarté o Ishtar, diosa púnica de la fertilidad llegó a Ibiza con los fenicios. Tanit, que significa “la que llora” era “la que procuraba la lluvia”. En Ibiza encontraremos a Tanit simbolizada a través de un triángulo o un trapecio con una barra horizontal en medio y cuyas extremidades en ocasiones pueden elevarse perpendicularmente, siendo coronada la figura por un círculo. Tanit es la que llora lluvia, la lluvia madre, la lluvia que fecunda y nos da la vida.

Imaginémonos alados e imperfectos ante un mar inmenso, eterno e inconfundible que nos reclama en un viaje hacia el infinito y entre las sombras la luz de un faro que nos refleja como invasores perpetuando nuestra presencia en un afán desmedido de conquista. Imaginemos por un momento que nosotros somos Ícaro, abriendo y cerrando unas alas ficticias, con el viento que nos hace estremecer de miedo y dejando resbalar lágrimas por nuestras mejillas, quizá lágrimas de felicidad, deleitándonos con la vista del infinito, un horizonte sin rumbo, sin otra inquietud que la de alcanzar lo desconocido. El sol es una enorme naranja, jugosa y vital; cruzamos el cielo en un desafío sin límites hacia el dominio absoluto y de repente un calor intenso e inmediato roza nuestro ala derecha, luego el ala izquierda, caemos, caemos en la realidad cotidiana de la misma inmediatez de nuestra desoladora evidencia: somos humanos, frágiles, humanos e imperfectos. Sólo nos queda Tanit, una diosa, una creencia, una ilusión, nuestra madre protectora, la única que puede apagar el fuego del sol, la única que puede ayudarnos a levantar el vuelo a través de la creación, del arte de sobrevivir a lo eterno.

Botafoc, Els Penjats, D´en Pou y La Mola, cuatro faros, cuatro sueños tejidos hace más de una treintena de siglos, cuatro luces entre tierra y mar, focos de nostalgias y destinos de intercambios de pensamientos y culturas, evocación de viajes, de navíos, de conquistas o almas pescadoras.

En el mes de junio de 2005, la sala Sa Nostra de la pitiusa menor acogería la exposición de Leopoldo Irriguible “Espacios de Libertad” donde el pintor se volvería a cuestionar los convencionalismos del espacio. Guinovart nos devuelve a la tierra y al mar como escenarios por los que navegan los sueños en una exposición titulada “Tierra y signos de mar”. Miralda continúa el proceso de su trabajo itinerante “Sabores y Lenguas” en un encuentro de culturas y fusión de lenguajes, conectados por la relación país y origen, viajando en el tiempo y en el espacio.

Vostell, muere en Berlín el 3 de abril de 1998, pero nos deja un legado presente en toda su obra, su arte y su vida que debemos apreciar como un pensamiento infinito que nos convierte y transforma en la experiencia de una memoria reconstruida, quizá basándose en objetos de deshecho, quizá basándose en acciones meditadas. Puede ser cierto que, como algunos afirman, Vostell no quisiera ser artista, el mismo se denominaba "ingeniero de la vida" transmitiéndonos finalmente ese mensaje de la imperfección humana.

«La historia del arte, desde las cuevas de Altamira hasta los happenings, es el mejor partido político, por su continuidad de creatividad permanente que ella da al mundo. En eso se define como regla de la vida, la regla, ética y estética más alta, contra la violencia y estupidez humana que existe paralela a la historia del arte. Este modelo ofrezco yo a la juventud para una vida consciente, para que cada uno de ellos pueda ser una obra de arte humana. Cada hombre es una obra de arte. Paz y arte». Wolf VOSTELL (Manifiesto del Lavadero.11 de mayo de 1980).

Nuestros agradecimientos al Archivo Happening Vostell, CONSORCIO MUSEO VOSTELL-MALPARTIDA.

Visitas

Museo Vostell Malpartida. El Lavadero. Ctra. De los Barruecos, s/n. Situado a tres kilómetros del caso urbano de Malpartida de Cáceres (Extremadura, España), y a 14 kilómetros de Cáceres capital. http://www.museovostell.org

La exposición itinerante “Tierra y signos de mar”, de Josep Guinovart viajará del 6 de marzo al 14 de abril al Centro Cultural Ibercaja Huesca y del 26 de abril al 27 de mayo permanecerá en la Casa de la Entrevista, en Alcalá de Henares.

Antoni Miralda: FoodCulturaMuseum. http://www.foodcultura.org/



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